AC Cobra

Yo siempre he pensado que la manera en la que las personas ven el mundo está mediada por una óptica determinada que, muchas veces, define algunos de sus aspectos basándose en la carrera profesional que estudiaron. Me parece que nuestro paso por la universidad nos da una formación particular que incide en otros aspectos de nuestra vida. Creo, por ejemplo, que los administradores de empresa, siempre que les piden su opinión sobre algo en general, la darán pensando en la forma en que le enseñaron a entender el mundo en la universidad que, bajo mi prejuiciosa mente, debe tener algo que ver con números y manejos económicos; esto se debe traducir en el hecho de que sean personas pragmáticas y prácticas. Pienso que es un modelo fácilmente aplicable a las diversas carreras profesionales.

En cuestiones de carros, hay algunas profesiones que se interesan más específicamente por algunas cosas. En mi caso personal, yo, que soy socióloga y fui formada con antropólogos, tengo pretensiones relacionadas con temas de prácticas de campo y conocimiento de diversas sociedades. Por eso, cuando se trata de carros, siempre soñaré con alguno que me lleve, sin problemas por carreteras destapadas y lugares inhóspitos.

Una de mis personas favoritas en el mundo es diseñador gráfico e industrial. Es alguien que siempre está mirando todo de una manera muy estética. Se fija en pequeños detalles como la combinación de los colores y la disposición de los objetos, su orden y la manera en que estos congenian. Siempre me dice que hay que mirar las cosas compuestas como un todo, lo que significa que cada uno de los detalles debe coordinar. Es algo bastante aplicable a los carros que, en últimas, no dejan de ser objetos ostentosos.

Cuando le pregunté cuál era su carro favorito –porque ahora ese es el tipo de preguntas que yo hago en una conversación casual-, me respondió sin titubear que era el AC Cobra. La verdad, yo nunca había oído hablar de este carro, así que cometí la imprudencia de preguntar por qué. Su respuesta fue abrir los ojos como platos y sacar el celular. –Míralo-, me dijo, y me pasó su teléfono. Claramente la pregunta se respondió sola, no podría ser otro su carro favorito.

El AC Cobra es un deportivo diseñado por la empresa angloestadounidense AC Motors entre los años 1962 y 1966. Fue uno de los primeros automóviles que combinó un chasis ligero, carrocería de aluminio europea y un potente motor tipo V8 norteamericano, seguramente también es el clásico más famoso de este tipo. Visualmente es un carro precioso, sin duda el tipo de automóvil que un diseñador, tan preocupado por las formas y las combinaciones, sabría apreciar. Se trata de una máquina larga y bajita. Mientras que la parte trasera es corta, la trompa es alargada. Cuenta con un par de faroles redondos y una rejilla ovalada entre ellos, justo arriba de la placa. Creo que es de aspecto amable y elegante. Este carro sufrió varias modificaciones a lo largo de los años que fue fabricado. Sin embargo, finalmente lo tuvieron que sacar de circulación; a pesar de que era apreciado y querido por el público, pues no alcanzó a suplir las metas puestas en él en términos de ventas y comenzó a representar pérdidas para la empresa que lo producía.

El AC Cobra es un carro icónico. Como ya lo dije, se trata de uno de los primeros carros que lograron combinar un chasis liviano con un motor potente, esto en la práctica se traduce en que fue uno de los primeros deportivos que alcanzaban velocidades de carros de carrera. Tanto así que, debido a las diferentes modificaciones que le hicieron con el pasar de los años al motor y la carrocería, muchos de los límites de velocidad que se establecieron en Inglaterra, tanto en carretera como en autopista, fueron dados para frenar la capacidad de aceleración de este carro. Que si bien no era nada económico, no estaba reservado para pistas de carrera.

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