La JMC Grand Avenue es una de las propuestas más competitivas en el segmento de las pick-ups medianas. Esta camioneta busca romper el prejuicio del «producto chino» ofreciendo especificaciones robustas que apuntan directamente a destronar a sus similares como la Ford Ranger, pero a una fracción de su costo.
Generalidades
En el mercado colombiano, la Grand Avenue se posiciona como una pick-up mediana con un enfoque mixto: es una herramienta de trabajo pesado, pero equipada como un vehículo recreativo familiar.
Su propuesta de valor en el país es agresiva, rondando un rango de precios atractivo para sus dimensiones (superando los 5.4 metros de largo) y ofreciendo capacidades homologadas para cargar más de una tonelada (hasta 1,165 kg) y arrastrar hasta 3.5 toneladas.
Diseño exterior
Visualmente es imponente y adopta líneas muy al estilo «americano», exhibiendo un frontal masivo que recuerda a las camionetas de Ford.
- Frontal: Destaca una enorme parrilla cromada o gris humo (según la versión) que se une de lado a lado con unos faros prominentes. Cuenta con luces de marcha diurna LED (DRL) de serie y exploradoras.
- Costados y platón: Su silueta es marcadamente cuadrada y robusta. Cuenta con estribos laterales de serie (necesarios por su gran altura) y barras de techo. El platón incluye de fábrica un recubrimiento protector (Bedliner) tipo pintura rugosa de alta resistencia, ganchos de sujeción metálicos y un detalle muy apreciado en Colombia: un resorte/amortiguador que asiste la apertura de la compuerta trasera para que no caiga de golpe.
Diseño interior
El habitáculo de la Grand Avenue sorprende por dar un salto notable en habitabilidad y refinamiento frente a las anteriores Vigus.
- Materiales y espacio: Aunque permanecen los plásticos rígidos en las zonas altas, hay una importante presencia de materiales blandos y revestimientos en eco-cuero con costuras visibles en las zonas de mayor contacto (consola central y apoyabrazos). El espacio en la segunda fila es notablemente más generoso y cómodo que el de una Hilux, permitiendo que tres adultos viajen sin que las rodillas choquen con los respaldos.
- Tecnología: Cuenta con una pantalla táctil central de 10 pulgadas compatible con Apple CarPlay y Android Auto de forma inalámbrica, algo que muchas de sus rivales tradicionales todavía exigen conectar por cable. El panel de instrumentos es digital de 3.5 pulgadas, sumando indicadores clave para el contexto colombiano como el nivel de urea (AdBlue) y el estado del DPF (filtro de partículas diésel).
Motor y transmisión
Este es, sin duda, su argumento de venta más fuerte y donde más se nota la intervención de su aliado norteamericano:
- El Corazón (Ford Puma): Está equipada con un motor 2.3L Turbo Diésel (TDCI) de origen Ford (derivado de la familia de motores de la Ranger). Genera 174 caballos de potencia y un torque de 441 Nm disponible desde apenas las 1,400 rpm.
- Cajas de cambio:
- Manual de 6 velocidades (relaciones cortas ideales para arrancar en las pendientes pronunciadas de las cordilleras colombianas).
- Automática de 8 velocidades firmada por ZF, con un paso de marchas rápido, suave y excelente gestión del frenado por motor en descensos pronunciados.
- Desempeño y Suspensión: El empuje del turbo genera la clásica «patada» pasadas las 1,500 rpm, ideal para adelantar tractomulas en carreteras de doble sentido. Su suspensión trasera es de eje rígido con ballestas (muelles), pero su puesta a punto es más confortable y menos «brincona» que el promedio del segmento cuando va vacía.
Seguridad
La estructura del vehículo recurre a aceros de alta resistencia para proteger la cabina. En cuanto a seguridades activa y pasiva incluye:
- 6 Airbags de serie (frontales, laterales y de cortina).
- Frenos de disco en las 4 ruedas con ABS y EBD.
- Control Electrónico de Estabilidad (ESP) y Control de Tracción (TCS).
- Asistente de arranque en pendientes (HSA) y control de descenso (HDC).
- Anclajes ISOFIX para sillas infantiles.
- Sensores de parqueo delanteros y traseros junto con cámara de reversa.
ADAS (Asistencias Avanzadas a la Conducción)
Para las versiones más equipadas, JMC ha dotado a la Grand Avenue de un paquete tecnológico de seguridad preventiva muy completo, algo poco común en el rango de precio donde compite:
- Alerta de Colisión Frontal (FCW).
- Frenado Autónomo de Emergencia (AEB).
- Sistema de Monitoreo de Punto Ciego (BSD).
Debilidades
A pesar de sus excelentes cartas de presentación, la JMC Grand Avenue tiene puntos donde acusa oportunidades de mejora:
- «Turbo lag» marcado: Por debajo de las 1,500 rpm el motor se siente un poco «dormido» o falto de respuesta. En arranques en frío o en pendientes muy pronunciadas si se lleva la caja manual, exige acelerar un poco más de la cuenta o jugar con el embrague para evitar que el carro tienda a ahogarse.
- Ajuste del volante: El timón cuenta únicamente con ajuste en altura, careciendo de ajuste en profundidad, lo que puede dificultar que conductores de ciertas estaturas encuentren la posición de manejo ideal.
- Operación del 4×4: Usuarios e instrumentadores han reportado que el paso del sistema de tracción en baja (4L) de regreso a dos ruedas (2H) puede llegar a ser perezoso o requerir mover la camioneta unos metros para que el acople electrónico libere la transmisión por completo de manera fluida.
- Insonorización a altas velocidades: Al superar los 120 km/h en autopista, la resistencia aerodinámica de su diseño cuadrado genera ruidos de viento perceptibles dentro de la cabina.
Mercado del usado
Este es el punto más crítico para cualquier comprador en Colombia al mirar marcas de origen chino:
El factor devaluación: Históricamente, las marcas tradicionales (Toyota, Nissan, Chevrolet) retienen su valor en el mercado del usado en Colombia. JMC, aunque ha mejorado drásticamente su reputación gracias a la confiabilidad de sus motores diésel en el sector de carga, sufre una depreciación inicial más acelerada en el mercado de segunda mano.
Comprar una Grand Avenue nueva es un negocio espectacular si el plan es quedarte con el vehículo a mediano o largo plazo (4 a 7 años) para amortizar su uso y sacarle provecho a su garantía mecánica (la cual suele ser muy robusta por parte del distribuidor). Sin embargo, si el plan es cambiar en 12 o 24 meses, la reventa no será tan rápida ni tan lucrativa como la de sus rivales japonesas, y es probable que sea necesario bajar el precio frente al valor de una de marca Japonesa usada.






