Nada más al cerrar la vía de acceso a la principal zona proveedora de petróleo en el mundo provoca que toda la industria de petroquímicos, incluyendo la de los combustibles y su bolsillo, se vea afectada seriamente.
Hablando en particular de la industria automotriz, no es solamente porque la mayoría de los vehículos de hoy día continúe siendo movida por motores de combustión, sino porque toda la cadena de valor, en mayor o en menor proporción, depende de la industria del petróleo.
Cadena de valor
Es decir, sí se afecta su bolsillo, directa o indirectamente, así:
Primero, para la obtención de materias primas;
segundo, para el transporte de esas materias primas a las fábricas de autopartes;
tercero, para la elaboración de componentes y transporte a las automotrices;
cuarto, para echar a andar las fábricas de ensamble;
quinto, para el transporte de los vehículos ya armados de las fábricas a los puertos, sean secos o húmedos;
sexto para el transporte de los puertos a los concesionarios; y,
séptimo, de los concesionarios al consumidor final.
En la medida en que más se prolongue este conflicto, que ojalá no suceda, no tendría nada de raro que el ya apreciable aumento de los precios del petróleo comience a presionar el de los combustibles en Colombia.
Y tampoco serúa extraño que, en un mediano plazo, el precio de la gasolina corriente se trepe a los 20.000 pesos o más.
A lo anterior habría que añadirle que, al encarecerse los costos de transporte, los costos de fabricación y los costos de la energía, y demás, también comiencen a llegar los vehículos armados más costosos al país.
Pero para tener una visión más amplia y profunda de este fenómeno lo invitamos a visitar nuestro podcast en YouTube.
