Las fracturas en el costado significan que ese punto ya está debilitado y, por consiguiente, el neumático debería cambiarse.
Una de las formas clásicas de personalizar los vehículos son los rines de aleación y las llantas o neumáticos de bajo perfil en el vehículo.
Esto tiene sus pros y sus contras. Este tipo de llantas, además del punto de vista estético, le confieren algo adicional de estabilidad, especialmente en curvas, pero tienen a cambio un problema serio: a la falta de caucho en el costado, resulta que son susceptibles a daños y grietas, por entre las cuales se puede, no solamente escapar el aire, sino peor, estallar en plena marcha.
Con este tipo de daños, si bien hay montallantas que sin mucha técnica los “arreglan”, en realidad cuando sucede esta fractura, normalmente no hay nada que hacer.
Sí, algunos operarios de montallantas le ponen un parche por dentro y por fuera, y vulcanizan, pero en realidad daño ya está hecho y por ahí se puede rasgar la llanta.
Imagínense lo que sucedería a una velocidad así sea baja de 30 a 40, 50 km/h, o peor, por encima de los 120 km/h…
De manera que el consejo, cuando sucede esto, es cambiar la llanta y, como lo que se sugiere es que las llantas se cambian por pares, entonces, hay que cambiarlas bien sea las delanteras o las traseras.
