Guerra de precios beneficia al consumidor

#335 El exceso de liquidez en el mercado más la baja en los precios producto del fortalecimiento del peso y de la entrada de marcas ultracompetitivas, ha hecho que los inventarios no roten a la velocidad proyectada y haya necesidad de castigar los márgenes… en beneficio de los clientes.

La corrección de precios de 2026 es una realidad y no responde a un solo factor.

En el mercado confluyen la llegada de nuevos competidores, una mayor presión promocional, la revaluación del peso frente al dólar y la necesidad de liberar inventarios comprados a tasas de cambio más altas.

El resultado es un ajuste que favorece al comprador de vehículo nuevo, pero que también presiona la rentabilidad de las marcas y el valor de los usados.

Guerra por el cliente

La guerra de precios en el mercado automotor colombiano ya es visible para el consumidor: descuentos, reposicionamientos de portafolio y ajustes de lista se han convertido en herramientas clave para defender participación en un año especialmente competitivo.

Desde la llegada de Tesla y sus productos en noviembre del año pasado, el mercado recibió una señal de alerta. En ese momento, varias marcas establecidas interpretaron la movida como una estrategia de precios de entrada de la firma estadounidense.

Sin embargo, con el paso de los meses, los competidores directos del Model 3 y del Model Y empezaron a ver cómo algunas separaciones de sus productos se reversaban por la diferencia de precios, la novedad de la oferta y el posicionamiento de la marca asociada a Elon Musk.

Al ver que sus inventarios no se movían a la velocidad esperada y que su participación de mercado empezaba a decaer, las marcas, unas más rápido que otras, reaccionaron para recuperar competitividad.

Como consecuencia, la mayoría de las marcas tuvo que reestructurar su portafolio para evitar que sus propios productos se canibalizaran entre sí.

Varias causas

En otras palabras, el mercado automotor colombiano atraviesa una corrección de precios a la baja que, en buen romance, ha desatado una guerra de precios como no se veía desde mediados de los años 90, cuando irrumpieron las marcas coreanas.

Adicionalmente, por varias razones internas y externas, el peso colombiano se ha revaluado frente al dólar alrededor del 20% en lo corrido de 2026, razón por la cual los precios de los carros también tienden a la baja.

Un gerente de una de las marcas con mayor tradición en el país lo explica así: “Cuando la volatilidad de la tasa de cambio es muy fuerte en corto tiempo, los inventarios quedan a tasa alta; y si a la competencia le llega inventario más fresco, inmediatamente baja precios”.

El empresario se refiere a que su inventario actual, pedido a fábrica hace al menos tres meses, fue negociado con un dólar a 3.800 pesos. En cambio, la competencia pudo haber comprado más recientemente, es decir, con un dólar a 3.500 pesos o menos. Por eso, “bajar precios para poder competir es absolutamente criminal con el estado de pérdidas y ganancias”.

Otra directiva de una marca que usualmente se ubica en el top 5 del mercado describe 2026 como “el año más retador de sus 25 años de experiencia en el sector automotor colombiano”, por la combinación de competencia agresiva, revaluación acelerada del peso y polarización asociada a las elecciones presidenciales.

Lo cierto es que para el consumidor ha sido un año favorable, tanto para la compra del primer vehículo como para la renovación. Los precios de los vehículos nuevos han bajado, en promedio, 15%; pero, al mismo tiempo, los usados han registrado una pérdida de valor similar.

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