#375 Una discutida resolución de Mintransporte del gobierno pasado frenó las matrículas de camiones de menos de 10.5 toneladas. Entérese.
Según cifras de Runt y Andemos, al cierre de agosto las ventas del sector automotor colombiano crecen 44% frente al año pasado, y dentro de ese buen momento destaca el segmento de vehículos de carga, que avanza 46,5%.
Pero detrás del dato agregado hay una señal de alarma: julio y agosto cerraron con caídas de 35% y 38% respectivamente, después de un junio en que el segmento había crecido 202%.
Al desagregar la cifra por tipo de vehículo —menores de 10,5 toneladas, mayores de 10,5 toneladas y tractocamiones—, los camiones de menos de 10,5 t son los que menos crecen en lo corrido del año: 39% frente a los primeros ocho meses del año pasado, muy por debajo del resto del segmento.
Y al mirar mes a mes ese subsegmento específico, la fotografía es más dura: de los ocho meses transcurridos, la mitad cierra en rojo. Abril y mayo decrecen a un dígito, mientras julio y agosto se desploman 81,9% y 70%, respectivamente.
Causa política
Una resolución del gobierno anterior estableció que, para matricular un camión nuevo de menos de 10,5 t, las marcas deben elegir entre dos caminos: acogerse a un esquema de reposición uno a uno —chatarrizar un vehículo viejo por cada uno nuevo matriculado— o consignar el 25% del valor comercial del vehículo nuevo al Fopat, el fondo que financia la oferta de vehículos comerciales de nuevas tecnologías.
La medida, anunciada desde finales del año pasado, llevó a las marcas a adelantar matrículas a nombre propio durante el primer semestre para anticiparse a la norma —de ahí los saltos de más de 200% en febrero y junio—, porque encarecer un vehículo 25% equivale, en la práctica, a cerrarle la puerta al mercado.
El esquema de reposición uno a uno tampoco resuelve el problema: al condicionar la matrícula de un vehículo nuevo a la chatarrización de uno viejo, la oferta de vehículos usados se contrae artificialmente y estos se valorizan.
Esa valorización abre una espiral especulativa alrededor de camiones viejos que deberían estar saliendo de circulación, no revalorizándose — lo que en la práctica equivale a un incentivo perverso para unos pocos actores del esquema.
Es momento de que el Ministerio de Transporte revise esta resolución: tal como está diseñada, no está renovando el parque automotor de carga liviana, sino golpeando el comercio formal de vehículos.



